Hace años que el ecosistema mediático global sufre una profunda transformación. Según el Digital News Report 2024, del Reuters Institute (Universidad de Oxford), cada vez más personas —especialmente jóvenes— abandonan los canales informativos tradicionales y se informan a través de influencers, streamers, podcasters, tiktokers y asistentes de inteligencia artificial. Esta transición está alterando los flujos de información, debilitando el rol del periodismo profesional y favoreciendo a actores políticos populistas, como Donald Trump, que capitalizan esta situación para expandir su influencia sin filtros ni crítica.
En el informe mencionado se recoge que, globalmente, solo el 40 % de las personas confía en la mayoría de las noticias que consume. Es más, esa cifra ha caído significativamente desde 2015. En países como Estados Unidos, la confianza apenas rebasa el 32 %, lo que impulsa a los usuarios a buscar fuentes alternativas de información que, en muchos casos, carecen de supervisión editorial y de mecanismos para la verificación de los hechos.
En este contexto, los creadores de contenido y las figuras mediáticas se han convertido en nuevas autoridades informativas. El periodista tradicional ha perdido centralidad frente a los nuevos actores que ofrecen una mezcla de entretenimiento, opinión y política. Un ejemplo revelador es el de Joe Rogan, uno de los podcasters más escuchados del mundo. Su programa, “The Joe Rogan Experience", llega a millones de oyentes en plataformas como Spotify. Según el informe del Reuters Institute, más del 20 % de los estadounidenses afirman haber recibido noticias a través del podcast de Rogan en el último año, cifra que asciende al 30 % entre los menores de 35 años.
Rogan ha entrevistado a gentes como Elon Musk, Jordan Peterson y Donald Trump, que utilizó ese espacio para difundir mensajes políticos sin ser confrontado por un periodista profesional. Estas entrevistas refuerzan la percepción de autenticidad, cercanía y libertad frente a los medios «tradicionales», que algunos sectores consideran parciales o elitistas.
Pero el caso de Rogan no es único. En países como Brasil, México, India o Filipinas, los líderes populistas han integrado estratégicamente a influencers y youtubers en sus campañas. Estas figuras, ajenas a los códigos deontológicos del periodismo, funcionan como multiplicadores de mensajes emocionales, simplificados y virales. El Digital News Report 2024 señala que en algunos países no occidentales, más del 50 % de los menores de 25 años accede a las noticias a través de TikTok, Instagram y YouTube, plataformas en las que el entretenimiento prima sobre la veracidad. El peligro es evidente: la desinformación se propaga más rápido y más ampliamente que la información verificada. Los influencers raramente aplican procesos de contraste de fuentes o contextualización, y los algoritmos amplifican el contenido que genera más interacciones, que no necesariamente es el más riguroso.
El informe refiere que en España se da una mayor resistencia a estos cambios. La mayoría de los usuarios sigue informándose a través de medios digitales (47 %) y televisión (37 %), mientras que solo un 22 % lo hace en redes sociales. Sin embargo, la confianza en las noticias sigue bajando, situándose en apenas el 31 %. En Europa Occidental, medios públicos como la BBC (Reino Unido), ARD (Alemania) o RTVE (España) aún conservan cierta credibilidad, pero las generaciones más jóvenes tienden a desconfiar de los medios tradicionales. En el Reino Unido, por ejemplo, TikTok ha superado a BBC News como fuente principal de información entre los menores de 25 años.
Por otro lado, el informe de 2024 del Reuters Institute introduce por primera vez el análisis del uso de asistentes de inteligencia artificial (ChatGPT, Gemini, Claude...) como fuentes de información. En India, el 20 % de los encuestados dice usar IA semanalmente para informarse, y un 44 % de ellos valora positivamente la experiencia. En cambio, en el Reino Unido, solo el 3 % recurre a la IA para este propósito, y apenas un 11 % lo considera positivo. La mayoría de usuarios —especialmente en Europa— aún desconfía de estos sistemas por su falta de transparencia, sus potenciales sesgos y sus errores. No obstante, el informe sugiere que su uso aumentará conforme mejore la calidad de las respuestas y se integren en buscadores y redes sociales.
Lo que se está configurando no es solo una transición tecnológica, sino un nuevo sistema de poder mediático, donde las reglas editoriales tradicionales se debilitan. La influencia se mide ahora en seguidores, alcance, «viralidad» y emociones, más que en veracidad o criterios periodísticos. En este nuevo orden, los líderes populistas encuentran condiciones óptimas para comunicar de forma directa, sin mediación crítica. La posibilidad de segmentar audiencias y adaptar mensajes personalizados en tiempo real —gracias a algoritmos e inteligencia artificial— les permite optimizar su influencia y evitar contradicciones públicas.
En síntesis, puede afirmarse que el Digital News Report 2024 alerta sobre una creciente fragmentación del consumo informativo, una caída generalizada de la confianza y una conversión del acto de informarse en una experiencia social y emocional, más que racional.
Frente a esta realidad, los desafíos son múltiples. Debe revalorizarse el papel del periodismo profesional en un entorno de desinformación estructural. Cabe impulsar la alfabetización mediática para que los ciudadanos, especialmente los jóvenes, sepan identificar fuentes fiables. Se impone regular las plataformas tecnológicas, que aún no asumen su responsabilidad como actores clave del sistema informativo. Y debe exigirse transparencia y ética a los creadores de contenido que aspiran a ser referentes informativos.
En resumen, la conclusión del informe es clara: el mundo necesita más y mejor periodismo, pero también una ciudadanía más crítica, informada y consciente de la diferencia entre influencia y verdad.

Amb el problema afegit que dins el "periodisme professional" hi ha tanta manipulació interessada. Formar una consciència crítica a través de la contrastació de fonts informatives, és un dels majors reptes educatius actuals. Gràcies!
ResponderEliminarEstic d'acord. Gràcies per llegir-me.
ResponderEliminarToda la r😪😪😪
ResponderEliminarGracias!
EliminarToda la razon
ResponderEliminarMuchas gracias!
EliminarMolt encertat, Vicent!!!7
ResponderEliminarMoltes gràcies!
EliminarEsta es una de las razones del creciente eco del fichero entre los menores de 25 años.
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